Una semilla de concreto

En todo el país se están construyendo 258 puentes y viaductos, 69 túneles y 65 obras fluviales.


El Viaducto Gualanday 2 complementará la conectividad entre Ibagué y Bogotá.

Colombia está empezando a vivir una revolución de la infraestructura sin precedentes. Las inversiones, que ya superan los 70 billones de pesos, se pueden ver en megaobras de talla mundial y por primera vez están llegando grandes inversionistas internacionales que creen en esta revolución.

Viaductos con casi cinco kilómetros de largo como el de la Ciénaga de La Virgen, reducciones del tiempo de desplazamiento de seis horas a dos horas y media como en la vía Buga - Buenaventura y túneles de casi nueve kilómetros de extensión como el de La Línea, eran obras que solo cabían en la imaginación de los colombianos. Hoy, gracias al trabajo del Gobierno Santos, el país está viendo materializadas estas obras que son la semilla de concreto para las próximas décadas..

Durante años Colombia vivió un letargo en materia de desarrollo de infraestructura. Para los ciudadanos se volvió costumbre ver proyectos que se quedaban en papel, que se iniciaban pero no se entregaban, que sin siquiera empezar había una avalancha de demandas contra el Estado por parte de contratistas, entre otros problemas que hicieron que el país frenara el avance en este frente. Por eso cuando el presidente Juan Manuel Santos inició su mandato, la infraestructura fue una de sus prioridades y encargó a Germán Cardona en el Ministerio de Transporte para crear la institucionalidad que permitió los resultados que se ven hoy.

Así como lo han reiterado en varias ocasiones el jefe de Estado y el titular de esa cartera, al terminar el Gobierno el próximo 7 de agosto quedarán muchas tareas pendientes para poner a Colombia al nivel que debe estar en materia de infraestructura. Sin embargo, el gran logro ha sido germinar la semilla que pone al país en el camino de la competitividad y que significará un aporte a la economía de cinco por ciento cuando se terminen.

“Empezamos a construir sobre lo construido, pero había que organizar algunas cosas. Esperamos que el Gobierno entrante siga haciendo lo mismo y estoy seguro de que va a ser así porque los candidatos presidenciales ven muy bien la infraestructura. Hay mucho por hacer”, señaló el ministro Cardona.

Las cifras son impresionantes. A través de concesiones y obra pública se han destinado más de 70 billones de pesos para la construcción y renovación de carreteras, viaductos, túneles, aeropuertos, puertos y vías férreas y fluviales. Solo en el programa de cuarta generación, que es una de las banderas del Gobierno, se han adjudicado proyectos por 43 billones de pesos para la intervención de más de 6 mil kilómetros de carreteras. En todo el país se terminarán 258 puentes y viaductos que suman 40 kilómetros, 69 túneles que suman 75,5 km y 65 obras fluviales. En materia aérea se pusieron 3 billones de pesos para la renovación de 54 aeropuertos, y en puertos se ha hecho inversión privada de 4,1 billones de pesos por parte de los concesionarios.

Los beneficios para los colombianos son evidentes. Los campesinos ahora pueden sacar sus productos a los centros de comercio más rápido, los transportadores pueden llegar a sus destinos en menores tiempos y con menores riesgos, el comercio exterior se está empezando a dinamizar gracias a la infraestructura que se está poniendo a su servicio. Las autopistas que se tienen planeadas reducirán los tiempos de viaje en cerca de 30 por ciento y los costos para movilizar productos por Colombia caerán en 20 por ciento. Además de esto, el Gobierno ha calculado que las inversiones para la construcción de obras civiles han aportado cerca de un punto porcentual en la disminución de la tasa de desempleo.

Ahora la tarea del Gobierno en los meses que quedan es dejar contratada la intervención de 3 mil kilómetros de vías terciarias en las que se se invertirán 1,4 billones de pesos a través de los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (Ocad) de Paz y Regionales. De acuerdo con el ministro Cardona, esta será una nueva revolución y otro de los componentes que llevarán a Colombia a ser más competitiva en el contexto internacional.