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Obras que son motor de crecimiento y desarrollo de Colombia

Autor: José Manuel Restrepo Abondano - Rector de la Universidad del Rosario

El fortalecimiento de la infraestructura es reconocido hoy en día como un elemento fundamental para el avance de los países, variable que es reconocida por el Foro Económico Mundial como uno de los pilares centrales para el desarrollo y la competitividad, junto con otros requisitos básicos como la salud, la educación, las instituciones y la estabilidad del entorno económico.

Colombia está en obra, y seguirá estándolo por algunos años, pues la magnitud de los proyectos que se desarrollan en la actualidad y de los que vienen es inmensa

De acuerdo con su más reciente Reporte Global de Competitividad 2016-2017, Colombia ocupa en términos de infraestructura el lugar 84 entre 138 países analizados, al tener en cuenta el estado de las carreteras (puesto 120), las vías férreas (104), los puertos marítimos (83), los aeropuertos (76), y los sistemas de electricidad (70) y de telefonía (70).

A pesar de que la infraestructura no es uno de los factores en que el país cuenta con una mejor posición, es importante reconocer el avance que se ha presentado en los últimos cuatro años, teniendo en cuenta que en el reporte de 2012-2013 ocupábamos el lugar 93 en el mundo. Fue precisamente hace cuatro años que en Colombia se inició la construcción de los proyectos de cuarta generación (4G), un plan de mega obras viales orientado a actualizar la infraestructura del país, cuya implementación tendrá una incidencia positiva en múltiples aspectos económicos: por ejemplo, se estima, de acuerdo con información de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), que el tiempo de desplazamiento entre los principales centros productivos y los puertos disminuirá un 30 por ciento, y que habrá una consecuente baja en los costos de transporte de al menos 20 por ciento, elementos determinantes para el fomento de la competitividad en Colombia.

El impacto positivo sobre la economía del país ya se está sintiendo: cifras del DANE revelan que, gracias a la inversión de cerca de 50 billones de pesos que el Gobierno Nacional ha realizado en las concesiones de 4G y en las llamadas APP (asociaciones público-privadas) durante el periodo comprendido entre 2011 y 2016, se ha contribuido con entre 1,1 por ciento y 1,6 por ciento al crecimiento del PIB colombiano. Por su parte, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) proyecta que las obras en mención generarán un aporte al PIB de largo plazo de entre 4,6 por ciento y 5,3 por ciento. Claramente, tal dinamismo de la producción tendrá, a su vez, un impacto positivo sobre la generación de empleo y un efecto multiplicador sobre diversas actividades económicas del país.

Colombia está en obra, y seguirá estándolo por algunos años, pues la magnitud de los proyectos que se desarrollan en la actualidad y de los que vienen es inmensa: en palabras de Luis Fernando Andrade, expresidente de la ANI, ellos son en su conjunto el “el plan más ambicioso de infraestructura en Colombia desde la presidencia del general Gustavo Rojas Pinilla y que nos recuperará del histórico retraso en esta materia”.

Los colombianos esperamos que, gracias a procesos de contratación transparentes y a obras técnicamente bien hechas, la infraestructura sea, entonces, uno de los grandes motores de crecimiento de la producción, así como un jalonador de competitividad, desarrollo, bienestar y equidad social.