El fin del conflicto abre paso al progreso



Este es el mejor momento para seguir avanzando con la conectividad de Colombia. La paz combinada con las grandes obras que inició el gobierno de Juan Manuel Santos derriba los límites que durante años existieron en el país. Para Dimitri Zaninovich, presidente de la Agencia Nacional de la Infraestructura (ANI), “la paz es la mejor oportunidad para unir a los colombianos, de conectar territorios que históricamente estuvieron apartados, de integrarnos de nuevo y la infraestructura es la encargada de construir los puentes, atravesar las montañas para hacer esto posible”.

Así, este Gobierno ha ejecutado recursos por $2,93 billones para vías terciarias en los 32 departamentos del país y en el marco de la política de posconflicto, con el plan 51/50, se atenderán 3 mil kilómetros de vías rurales, beneficiando 890 municipios.

Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), señaló que es un hecho comprobado que en los lugares donde no hubo inversión del Estado, el conflicto se hizo más evidente. “No solo es un reto sino una oportunidad de llevar desarrollo a las regiones donde hubo conflicto armado y que afortunadamente los colombianos ahora podemos doblar esa página de la historia”

Líderes empresariales como Ricardo Naya, director de Cemex Colombia, y Tomás Restrepo, vicepresidente Regional Colombia de Argos, concuerdan en que la firma de la paz es el punto de partida de grandes oportunidades para el país. Naya dijo que “ahora se podrá ofrecer a miles de ciudadanos el acceso a oportunidades que antes habían estado negadas, será posible llegar a zonas en donde hace unos años era impensable plantear la construcción de vías, viviendas, centros educativos o de salud”. A su vez, Restrepo espera que el proceso se traduzca en seguridad, factor determinante para que se lleven a cabo proyectos que conecten al país y que incrementen la competitividad y la equidad.

Sin el fin del conflicto, transformar la infraestructura de Colombia no habría sido posible. En esto coinciden empresarios, dirigentes políticos y expertos del sector quienes reconocen que Colombia está viviendo un momento histórico. El fin de la guerra va de la mano con el desarrollo de carreteras, vías férreas, puertos y aeropuertos que conectarán a ese país que estaba ‘olvidado’ con las grandes urbes.

De la misma forma, el constructor Mario Huertas es enfático al afirmar que es la infraestructura la que permite consolidar la paz, “la ingeniería nacional se cansó de hacer proyectos para la guerra, ahora debemos estar encaminados en hacer proyectos para la paz que es lo que le da el futuro a nuestras familias”.

Ya son varios los municipios del país que están viviendo esta transformación y el caso de La Uribe (Meta) es uno de ellos. Este lugar fue durante décadas estigmatizado por el dominio guerrillero. Su alcalde, Jaime Pacheco, aseguró que hace unos años era imposible invertir en el área rural. “Con el fin del conflicto ha sido posible iniciar el desarrollo en temas de infraestructura, especialmente en la parte vial, prioridad número uno para los habitantes. En agosto se firmó un convenio con la Agencia Nacional de Renovación del Territorio para el mejoramiento de 50 kilómetros en vías terciarias”.

Briceño (Antioquia) también está viviendo el cambio, su población subsistió durante años de la siembra de hoja de coca. El alcalde José Mercedes Berrio dijo que con la firma de la paz, “los contratistas tienen más confianza para ingresar a zonas donde antes era muy difícil llegar”.

El reto consiste en que el Estado haga presencia en aquellas regiones que estuvieron aisladas durante décadas y en donde los grupos armados tuvieron espacio libre para imponer sus reglas. Con el fin del conflicto se abre paso a una etapa de desarrollo de infraestructura que conectará esos territorios, permitirá a sus habitantes vivir en un país más equitativo y mejorar su calidad de vida. Llegó el momento de la paz en concreto.